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MI PARTICIPACIÓN EN LA POLITICA LOCAL

Luciano Ferreyra, "Lucho", es uno de los nuestros. Actual pre candidato a intendente de Exaltación de la Cruz.

Pre candidato a intendente por la Lista 4 del Frente TODOS, será uno de los tres pre-candidatos a intendentes por ese Frente. Su lista se denomina “TODOS UNIDOS POR EXALTACIÓN DE LA CRUZ”, y siente que el pueblo acompaña mayoritariamente en las PASO, porque sabe que los otros dos candidatos (Nanni y Errazu) son el pasado y porque Exaltación se merece estar mejor. Nació un 17 de agosto de 1979, en un campo recostado sobre el Arroyo de la Cruz y fronterizo con las vías del Urquiza, del otro lado de Los Cinco Puentes. El campo se llamaba La Casualidad. Allí comenzó toda su historia. Pero siempre las desgracias suelen bailar en nuestras historias. Tres años más tarde, muere su madre, Mirta Stack. De esta forma le cambia la vida, a partir de ese instante, debe mudarse a Guadalupe, zona que hoy conocemos como Malvinas Argentinas. Y comienza así, la segunda etapa de su crianza, entre primos y tíos, llegados de la colonia de alemanes de Larroque, en Entre Ríos.

Durante siete años, el crece y va juntado vida. Para retornar a los diez años de edad. Y aquí se asienta la historia de este hombre. Escuela, amigos, deportes. La siembra de esa sombra que siempre suele ser la amistad y el desarrollo, de las distintas cualidades que habrán de acompañarlo por el resto de su existencia.

Rosendo su padre, es el emblema que recorre Luciano de punta a punta. Entrerriano,él, se marcha de su casa a los 11 años. Trabaja de lustrabotas y chacarero. Este hombre Rosendo Ferreyra casero, sabio, querido y respetado por mucha gente de Capilla que pesar de quedar viudo muy joven, nunca pierde de vista ni negocia la crianza de sus hijos. Luciano aprende. Contemplándolo va creciendo. Su ejemplo lo marca profundamente y lo define.

Pero previo a todo esto, Rosendo por esas cosas que suelen tener las historias de vida, había sido delegado de la fábrica de Seven Up, hasta que la dictadura lo termina expulsándolo. Pero es ahí, en esa experiencia sindical que sumada a su profunda sensibilidad por los más humildes y su forma, parecida a la adquirida por muchos trabajadores peronistas, es lo que sin duda, impacta e influye en Lucho que lo habrán de marcar a fuego y para siempre. Pero, también hay algo que no se olvida. Un 16 de noviembre de 2006, el mundo al tiempo que se le hace negro, se le achica a Lucho. Rosendo muere, cerrando un ciclo. Y demostrando que el único valor de un hombre, siempre es y será el de ser buena gente, muchos habitantes de Capilla se acercan a despedir a un hombre al cementerio del pueblo.

Suele ocurrir y muchos parecen no saberlo: el respeto solo se gana siendo buena persona. Honesto y leal. No hay, no existe otra manera de alcanzar esto y esto Lucho, Luciano lo sabe desde siempre. Lo trae desde el origen mismo.

La vida tiene sus vueltas. A los 18 años, se va Buenos Aires a estudiar. Se pasa las semanas en esa ciudad, por los fines de semana, ya sea en el 57, en el Mitre o en el San Martín, en auto o en camioneta, regresa a Capilla. Exaltación es el paisaje que necesita y lo sabe. Abandona sus estudios en Comunicación Social y comienza desarrollar su carrera como productor periodístico de radio en emisoras importantes, hasta que un día se cansa y busca otros horizontes. Cambia de orientación y forja su presente a fuerza de trabajo.

Durante las elecciones del 2003, él, es uno de los pocos que votan por un hombre delgado, flaco, casi desconocido, venido del ancho sur. Sabiéndolo o no, retoma la historia de don Rosendo y se descubre peronista. Pero no es ahí. Esta historia como tantas otras de tantos otros se cristaliza cuando muchos descubren el significado profundo que han construido Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, al concurrir a Mar del Plata junto con otras organizaciones populares para apoyar a los líderes del continente en su oposición al ALCA.

Durante el 2009 Luciano tomá por fin la decisión de comenzar a militar de manera plena. Nuevo Encuentro es ese primer y necesario paso y que pronto da lugar a la lógica evolución, cuando junto con Andrea Melo, Marcelo Velázquez, Fran Barriga y Fernando Valdéz, Guillermo Ochner, además de otros, confluyen en la formación del Frente Kirchnerista de Exaltación de la Cruz como paso previo para llegar al peronismo definitivamente. Siguiendo con los trabajos y los días, en 2012 y a fuerza de empuje, inauguran la UB Cristina Fernández de Kirchner en Parada Robles. Dos años más tarde y con el dramatismo y la congoja de llevar adelante el ballotage sobre los hombros, comienzan a definirse los nombres de los nuevos compañeros que se suman de a poco a un proyecto nacional y popular definido. Como si el tiempo contando por los militantes fuese de dos en dos, en 2017, el salto cuantitativo y cualitativo se da, con la apertura de una nueva Unidad Básica. El Centro Político Cultural Evita en la ciudad de Capilla del Señor. Infatigable en su ejemplo, el militante, Lucho, convoca y congrega a los compañeros, para que el nuevo lugar sea conquistado y como las casualidades no existen, el lugar elegido es la casa que habitó en vida, Marcela Fedorin . Mujer víctima de femicidio. Allí, como ejemplo, concurren hoy jóvenes y viejos, niños y las voces han vuelto a resonar con la solvencia que siempre suele otorgar lo recuperado.

Por último, a fines de 2018, se inaugura la tercera unidad básica/centro-político cultural, denominada Unidad x Exaltación, en Los Cardales. Todos espacios auto-gestionados, con ferias, rifas y aportes compañeros. Pues, a Luciano nunca le llegaron las cosas “de arriba”, nunca “lo eligieron con el dedo”, siempre la remó (como se suele decir) y construyó el Frente de agrupaciones más grande del distrito, desde abajo hacia arriba, como se debe construir una casa. Como debería construirse todo en esta vida, salvo un pozo.

Pero también, hay que contar, otra historia. La historia de amor de Luciano y Carolina Finardi. El amor de la vida de un hombre, que arma una familia, continuidad por supuesto de la otra gran familia. Se casan en el Camping de Capilla. La compañera para el resto de la vida, de un militante, que siempre se está yendo y que siempre, al día siguiente está volviendo, robándole tiempo al tiempo. Hoy Luciano Ferreyra, se emociona cuando recuerda su historia. Se emociona cuando la dice en voz alta, para enseñar a aquellos, que todavía no tienen voz.

Pero se sabe, la historia es siempre como un río. La política entendida como una pasión profunda. Una tarea que no cesa. Un fuego incesante que ilumina la noche. Por eso, algún día, ésta, habrá rescatar del olvido los nombres y los gestos de aquellos, que militan para que la patria siga siendo siempre el otro. Hay una esperanza en Exaltación, y es Luciano Ferreyra.